Se le llama restauración fotográfica al proceso a través del cual se mejora la calidad de una imagen. Para realizar la restauración de fotos se tiene que eliminar las distorsiones y el deterioro de la fotografía. Por eso se enfoca en el brillo, el color y los detalles de la pieza a restaurar.

Las fotografías son la mejor forma de recordar un momento especial y a los seres queridos, por lo que también son un testigo invaluable de la historia personal y familiar.

Sin embargo, con el paso del tiempo las impresiones sufren deterioros –ya sea por demasiada exposición a la humedad o el mal trato– como arañazos, rasgaduras, manchas, decoloración o desvanecimiento. Es entonces cuando las personas, sobre todo las nostálgicas, recurren a los restauradores.